HAPPY END (A Gelsomina ausente)

Si pudiera llenar de almíbar

y dulces empalagosos esta página.

Ser tan “Happy End” como un Disney antiguo

 

Si pudiera ser El Loco y hacer reír a mi Gelsomina

 

Hacer un concentrado de unicornios y hadas

Entregar mis zafiros a una golondrina.

Cortar el cable antes de la explosión

Enrocar el alfil con la reina.

 

Si pudiera…

 

Un atardecer a la orilla del mar

Dos chelas

Tres camarones al Pil-Pil.

 

Si pudiera conjurar a los dioses del Olimpo

Borrar con el lápiz de los Hombres de negro

 

Conceder anhelos desde mi botella.

 

Dos voces bastarían

Tres deseos ya no serían necesarios.

 

Puedo ser y no estar

Sentir la soledad, tu tristeza.

 

Temer a esa inmensidad aplastante

 

Puedo horrorizarme

Ante la proximidad de lo eterno.

 

Más poco tengo por ofrecer

Y lo ofrezco todo.

 

Unos cuantos segundos,

Algunas burdas historias.

 

Y una inmensa pena

Porque el sol no comprende

 

¡Ícaro quiere volar lejos!

 

 

Un cálido regazo

El sincero compromiso de escuchar,

Los intensos 60 segundos de Kipling.

 

Y el ánimo de confesarte secretos de nunca jamás.

 

“La pobre doncella encontró en  manos

Del príncipe su zapatilla de  cristal”.

 

“El espejo reveló la verdadera belleza”.

“La bailarina bailó con el soldado cojo”.

 

Y en el mismo vertedero…

Un corazón sin fundir

Una golondrina inerte

 

Encandilaron al Dios más supremo

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4 comentarios to “HAPPY END (A Gelsomina ausente)”

  1. Gelsomina esconde, a los ojos brutales, la gran belleza de la ternura, de la ingenuidad, bella Gelsomina y su pequeña mano diciendo adios.
    Reconocer y amar a Gelsomina es también belleza.
    G.

  2. Sin que se enojen tus otros lectores y lectoras… así es como me gustan tus publicaciones!, cuando se luce la palabra por encima de la imagen. En este caso, ampliamente logrado, pues la más llamativa quedó al final, como postre del alimento servido. Estás más expresivo, amigo, y me encanta.

    Saludos…

  3. … un 21 de agosto del 2008. Después de 2 años de haber abierto el blog, hice ese homenaje a Piazzolla y qué mejor de la mano de Mina, un misterio y otra leyenda. Piazzolla me tuvo atrapada por muchos años, años de “spleen” a través de varios casets y de un libro “Astor Piazzolla, a manera de memorias” (Natalio Gorin) Su muerte me dolió. El 21 de agosto del 2008 es sólo un punto en la línea del tiempo y en los blogs se puede ir y venir, haciendo todo tipo de atajos, rapitiendo caminos… me alegro.
    La película “La strada” la compramos y nos dimos el gusto de verla muchas veces en familia, una de las escenas que más nos marcó es la triste despedia de Gelsoina del combento, moviendo timidamente su mano… y esa carita, esa mirada y esa triste sonrisa!!… no se olvidan más (lo mismo ocurrió con “el ladrón de bicicletas” y otras italianas.

  4. Hermoso poema que me hace recordar tantas historias llenas de humanidad y con personajes que luchan hasta el último minuto por conseguir lo soñado para ser feliz.

    Saludos.

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