No llegó a tiempo.
Lo esperaba la muerte
indignada ante tanta informalidad.
La Parca,
Se retiró oscura,
sin ofrecer compañía.
Castigo ejemplar
a tan impuntual mortal.

“El sándalo perfuma el hacha que lo hiere”
Dejó libres unos cuantos reglones en el papel
Optó por no tomar el carro
que a puertas abiertas, rojo le ofrecía embarcar.
A paso lento buscó la banca más cercana,
reposó.
Opuesto a la vorágine,
Renunciando al tiempo ganado robado al sueño.
Decidió escribir nada.
Nada disonante, ante tan bella sentencia.
“El sándalo perfuma el hacha del que lo hiere”
Un carro verde y luego un carro rojo
fueron breve estación abierta a toda reflexión.



Sus emociones circulares
revolucionaron buscando calces
en un universo cuadrado.
Criptados algoritmos,
intrincadas alquimias
Pareando orden y caos.
Sublime creación,
caos supremo,
sutil desgaste.
Infinitas combinaciones
opuestas a la burda limitancia
de elementos regularmente alineados.
Azarosos perímetro en búsqueda del calce magistral
en azarosos perímetros inversos.

Conmemorar la independencia
siempre es la misma mistela.
Blanco, azul y rojo.
4 de julio
El alma criolla encendida
El tricolor en lazos y rosetones
engalanando todo Time Square
14 de julio
El tricolor en los cielos,
Bajo el Arc du Triumph.
la impecable Parada Militar,
el paso marcial de las tropas
Blanco, azul.
Y se arrancan copihues hasta su extinción.
(Quizás por eso los holandeses optan por el naranja)
Blanco,
Chicha chardonnay
bañando yeguas en el valle del Loire.
Empanadas caldüas por todo el Chicago Loop.
Volantines chupete
jugando con los molinos de Ámsterdam.
¡Por doquier la misma juerga!
¿Es que ha naiden le importa tanta sangre añeja?
¡vivir con honor o morir con gloria!
¡húsares a la carga!
¡Vamos a bailar toda la noche!
Aro, aro, aro
Una pausa por los inmortales,
los que no llegaron a la ramada
Los veinte conspiradores,
Por los Carrera,
las doñas Paula, las Javiera
por Manuel, por la Gabriela
Lautaro y Arturo
Allons enfants de la patrie
Por la razón y nada más que la razón
(gracias Unamuno)
¡Viva Chile mierda!
¡Y salud!
OK. Chao.

Una mano vieja y ajada
guiaba a otra mano vieja y ajada
Por todo vestido, esa mano vieja y ajada
lucia un anillo joven brillante.
Otra mano vieja y ajada
dócil guiada.
Engalanada de anillo
novel resplandeciente.
No Miguel Ángel supo expresar
Al amparo de su creación de la creación.
La vivida belleza
De esas manos entrelazadas amadas y viejas.

El editor, censurador implacable, me ha pedido ironías
¡Nada de profundidades que no resultan profundas!
¿Y qué hago con las inversas tortugas
que navegan en el respaldo del asiento?
¿Dónde me guardo las patiperras metáforas
que el canto carioca y alegre de un pordiosero triste y carioca
han traído a esta micro?
De remate una vieja picante ha subido con un perro cuico.
¿Pueden coexistir las ironías?
Wilde, Voltaire
¿Pueden, ante tanta monotonía prevalecer las ironías?
¡No a las profundidades!
Amado Nervo
Mas es profundo entender,
ya no hay campanillas al final de la cuerda.
Como tampoco, y a su tiempo, cuerdas al inicio de la cuerda.
Solo un botón de timbre que no timbra
Ni menos aun, evoca campanillas que presagien una pausa.
Cuento antiguo
acerca de cosas que nunca pasarán
Morí al medio de la calle
creyendo historias que quería creer.
Y entre cuentos alegres
tirado boca arriba me encontré.
Acribillado por increíbles relatos.
Cuentos cargados de pragmática realidad,
absurdos,
abominables.
¡Mentiras pido!
(Perdóname Gardel)
En el ocaso de mi esperanza
el sol saldrá por el poniente
opacando la aurora boreal del Ecuador.
La luna temerosa,
solazada entre mis fauces inertes
crecerá fulgurosa.
Boca abajo el sol optará por las sombras.
Mi último vaho
Será el tibio vapor
de un beso entre la luna y el sol.
El fin de un cuento real.
Mi historia imaginaria.


A la cuenta de diez
había alzado su cuerpo.
Dejando atrás,
en la arena,
sudorosas viejas penas.
Mas aún erguido,
estaba herido,
irremediablemente perdido.
¿Puede el dolor redimirme mi Señor?
Un upper cut
y luego un divino gancho izquierdo
dijeron ¡No! A su predicamento.
Camino nuevamente a la lona,
la miró a los ojos.
o mas bien
recordó sus ojos.
Entre luciérnagas de primavera
y calidas voces de antaño
Dejó la existencia
antes de tocar el suelo.